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Aviones Jet para Chile – ¿Vale la Pena Asumir el Riesgo?
Por Laurence L. McCabe
El Coronel Cameron "Cam" Hall, de la USAF, estaba comprensiblemente nervioso al entrar al Edificio del Departamento de Estado, de camino a su puesto en el gabinete del Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Político-Militares. Hacía nada más que 3 días que se desempeñaba como Oficial Militar Adjunto en la oficina del Departamento de Estado que tiene a su cargo la supervisión de la mayoría de cuestiones políticas y diplomáticas que tienen conexión militar directa o indirecta, incluida la venta de artículos de defensa militar de los EE.UU. a clientes internacionales, los programas de desminado humanitario, y las operaciones de seguridad y mantenimiento de la paz. Una vez que traspuso la puerta y se colocó en la fila del puesto de control de seguridad, Cam recordó la reunión que había tenido dos días antes con su nuevo jefe, Richard Enron, renombrado abogado de Texas, quien había resultado muy útil durante la campaña de Bush para las elecciones de noviembre de 2000. Richard Enron había sido confirmado recientemente por el Senado y estaba ansioso por causar una buena impresión al Secretario Powell y a todos sus amigos de la Casa Blanca.
"Cam", dijo el Secretario, "he recibido mis primeras directivas desde arriba y necesito tu ayuda para obtener algunas respuestas rápidamente. Como piloto de caza de los F-16, me parece que eres la persona indicada para hacerse cargo de este asunto. Como sabes, desde el 11 de septiembre la Casa Blanca tiene la mira puesta constantemente en la guerra contra el terrorismo. Pero el Secretario Powell está mirando un poco más allá en el tiempo y ve algunos puntos espinosos a los que habría que prestarle atención inmediata para asegurarnos de que el gobierno no quede mal parado. Uno de esos puntos es la decisión del Presidente de vender aeronaves caza avanzadas a países latinoamericanos, específicamente los cazas F-16 a Chile. Sé que hace años que ésta es una cuestión controvertida, incluso desde los primeros tiempos de la administración Clinton. También estoy al tanto de que el 13 de junio de 2001, el Pentágono – específicamente la Agencia de Cooperación en Seguridad de la Defensa (Defense Security Cooperation Agency, DSCA)—notificó oficialmente al Congreso sobre la intención del Presidente de vender aeronaves a Chile.[i] El equipo de la Casa Blanca está tratando de rápidamente brindar información actualizada al Presidente sobre cuestiones y decisiones que fueron postergadas a raíz de la guerra contra el terrorismo –decisiones que todavía podrían ponerlo en aprietos más adelante".
Y agregó: "El Secretario Powell me ha pedido que opere como interlocutor del Departamento en la venta de los F-16 a Chile y que le dé al Presidente un informe actualizado de los antecedentes la semana próxima en Camp David. No necesito recordarte cuánto le interesa al Presidente Bush la relación con América latina, así que tenemos que hacer esto bien. Lo que necesito de ti es bien simple: prepara un trabajo en el que se detalle una breve reseña sobre la cuestión, una síntesis de quiénes están a favor de la venta, quiénes en contra, y un análisis de cada una de las posiciones. Haz lo mejor que puedas en el corto tiempo que tenemos. Por lo que sé del asunto, estamos hablando de dos decisiones diferentes pero relacionadas. Primero, según entiendo, el Presidente Clinton tomó una primera decisión en 1997 de permitir que la industria aeroespacial estadounidense competiera en el proceso de compra de aviones caza por parte de Chile –con la intención de vender un caza estadounidense si ganábamos la licitación. Durante más de tres años competimos con varios países hasta que, recientemente, el gobierno chileno anunció su preferencia por el F-16 de la Lockheed Martin. El Presidente Bush, en general respaldó la decisión de Clinton al notificar al Congreso en junio de este año sobre su intención de venderle los F-16 a Chile. Pero entiendo que hay varios individuos y grupos que ven muy mal este acuerdo. Quiero que el Presidente sepa quiénes se alegraron y a quiénes les molestó su decisión de reiniciar las actividades en el mercado de armas avanzadas en Latinoamérica."
El Secretario sonrió y con su más fuerte acento texano dijo: "Cam, éste es un asunto importante para mí. No quiero ser un tigre de papel en esta organización; yo sé que lo puedes hacer. Por favor, ponme al tanto en tres días."Dicho esto, se estrecharon las manos y Cam salió de la oficina un poco aturdido con el temible encargo, pero entusiasmado con la perspectiva de trabajar en un tema con tanta visibilidad y a tan alto nivel.
Después de la primera reunión con su jefe, Cam se puso a reflexionar sobre la situación en que se hallaba. Había pasado la mayor parte de su carrera volando aviones jet, sin preocuparse demasiado por los matices políticos o diplomáticos de su profesión. Afortunadamente, acababa de pasar un año en el Naval War College donde había aprendido más sobre las complejidades de las interacciones entre las fuerzas diplomática, política y militar, y el profundo efecto de las mismas sobre las realidades de la implementación de la política internacional de los EE.UU. Se acordaba particularmente de los comentarios de sus profesores de la Escuela de Guerra que, en viajes de carácter académico a Chile, habían sido acosados por los funcionarios del gobierno chileno sobre el estado de la venta de los F-16. Si bien no era un tema candente en los EE.UU., sí era noticia de primera página en gran parte de Sudamérica. Como buen piloto de F-16, Cam sabía que numerosos aliados de EE.UU. habían comprado diferentes versiones del F-16 para utilizar en sus propias fuerzas o estaban interesados en comprar el avión que él consideraba el mejor caza disponible en el mercado –incluso al costo de US$35 millones por aeronave.[ii] Cam había detectado el grado de ansiedad justificado de su jefe con respecto a ese asunto. Él sabía bien que la venta relativamente pequeña de 10-12 aviones a un aliado cercano de los EE.UU. tenía posibilidades de crear una enorme tensión en la comunidad internacional.
Cam conversó con sus colegas del Departamento de Estado sobre cuál sería su próximo paso a seguir. Sugirieron que comenzara su investigación con Janet Rios, ex miembro del gabinete de la Casa Blanca y ahora lobista del Comité de Acción Política de Lockheed Martín, ubicado en Crystal City con un consorcio de contratistas de defensa. Ella había trabajado en la Casa Blanca durante los años de Clinton. También le sugirieron que hablara con Bill Garza, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado a cargo de la supervisión de las ventas militares al exterior. Garza llevaba 15 años en la Comisión y entendía el tema mejor que nadie en el Congreso.
Siguiendo esos consejos, Cam programó reuniones seguidas con Janet y Bill para esa tarde en Crystal City y en Capitol Hill, respectivamente.
Cam vació la bandeja de entrada de su correo electrónico y respondió todos los mensajes antes de su reunión en un restaurante de Crystal City. Bajó del tren de la línea amarilla en la parada de Crystal City del Metro y se apuró en llegar a la Parrilla Southern Cone donde se encontró con Janet en una mesa del rincón. Después de una breve introducción, Cam llevó rápidamente la conversación al tema en cuestión: "Janet, te agradezco por este tiempo que me dedicas, así que seré breve: ¿Podrías por favor brindarme información sobre la postura de la administración Clinton respecto de la venta de los F-16 a Chile? ¿Qué decisiones tomó Clinton y sobre qué bases?," y siguió: "Vista desde afuera, parece una decisión simple y directa, pero ¿cómo es que el proceso prolongó tanto y el tema se tornó tan controvertido?"
En tono condescendiente, aunque amistoso, Janet levantó la mirada y le sonrió al Coronel de la Fuerza Aérea. "Nunca hubo nada simple y directo en la venta de aviones de guerra a Chile", dijo Janet. "Cuando se supo sobre el asunto en 1997, en la Casa Blanca pensábamos que estábamos haciendo lo correcto al permitir que la industria aeroespacial estadounidense compitiera en la licitación por los cazas para Chile. Después resultó que habíamos subestimado groseramente la resistencia que encontraríamos a la vuelta de la esquina. De la noche a la mañana, muchos de nuestros tradicionales aliados se habían convertido en adversarios y gran parte de nuestros adversarios comenzaron a respaldarnos. Éste fue un caso verdadero en que la política puso las buenas relaciones en entre dicho."
Y continuó: "Primero, debes entender los antecedentes de este tema. Durante la Guerra Fría, EE.UU. alegremente vendía o transfería armas directamente a los estados que apoyaban nuestra política de seguridad nacional. En una palabra, si un estado era anticomunista, estaba calificado como cliente para adquirir nuestras armas. Como América latina era un punto caliente respecto de brotes comunistas e izquierdistas, recibió grandes cantidades de armas estadounidenses durante toda la década del '60 y principios del '70. Lamentablemente, muchos de los dirigentes latinoamericanos a quienes habíamos facilitado las armas para luchar contra la subversión resultaron personajes desdichados que no se privaron de utilizar esas mismas armas contra sus propios pueblos para poder mantenerse en el poder. Esto llevó a que el Congreso ejerciera mucho mayor control sobre el proceso, condicionando la actitud de cada estado respecto de los derechos humanos a la posibilidad de ser aprobados para comprar o recibir armas de los EE.UU.[iii] El caso más paradigmático de esta tendencia fue cuando en 1977 el Presidente Carter emitió la Directiva Presidencial 13 (PD13), que hacía obligatorio que todas las transferencias de armas estuvieran directamente ligadas a los intereses de seguridad de los EE.UU. y consideraba estrictamente los antecedentes sobre derechos humanos del país receptor. [iv] Más aun, la PD13 prohibía a EE.UU. proveer armas más sofisticadas que las ya existentes en la región. No se quería otorgar a ningún estado en particular ninguna ventaja tecnológica comparativa en cuanto a material militar por encima de sus vecinos en la región. Así, debido a la presencia de gobiernos autoritarios con malos antecedentes en el área de derechos humanos y fuerzas armadas con baja tecnología en América latina durante la década del '70, la PD-13 de Carter en esencia cortó toda venta de armas significativa en la región.[v]
Janet hizo una pausa, bebió un sorbo de su copa de agua y continuó: "Después de la Presidencia de Carter, vino Ronald Reagan que tenía una visión del mundo un poco diferente. Estoy segura de que sabes que el Presidente Reagan estaba muy a favor de proveer armas a los gobiernos para ayudarlos a reprimir la insurgencia comunista dentro de sus fronteras. Los países de América latina fue el beneficiario más aventajado de esta filosofía en la década de 1980, a saber Guatemala, El Salvador y especialmente Venezuela, en beneficio de la cual en 1982, el Presidente Reagan prácticamente dejó sin efecto la PD-13 del Presidente Carter y le vendió a Venezuela aviones F-16 para equilibrar la región luego de la adquisición de MiG-23 soviéticos por parte de Cuba. Aunque el flujo de armas menos avanzadas hacia Latinoamérica continuó durante todos los años de Reagan, la venta de F-16 a Venezuela fue la última venta de cazas avanzados de los EE.UU. a la región... hasta ahora".[vi]
Antes de que Janet pudiera seguir, Cam interrumpió: "Pero yo creía que cuando terminó la Guerra Fría nosotros habíamos abierto el grifo para las ventas y transferencias de armas –algo así como ´las sobras al vencedor'. Yo hubiera pensado que el material militar de Estados Unidos estaría en gran demanda".
Janet respondió: "Así fue. Las ventas de armas de EE.UU. se duplicaron entre 1989 y 1990 –y no sólo a América latina. El ex Presidente Bush quería que los gobiernos latinoamericanos se estabilizaran como democracias sin el desgaste económico y la amenaza de fuerzas armadas bien equipadas. La mayor parte de las economías latinoamericanas no podían afrontar grandes gastos en defensa y a la vez proveer financiar programas sociales que resultaban críticos. Más aun, después del colapso de la Unión Soviética, la prioridad del Presidente Bush respecto de América latina estaba puesta primordialmente en reforzar las democracias regionales y promover las reformas sociales y económicas. El renovado énfasis en estas prioridades junto con el mayor control de las fuerzas armadas por parte de gobiernos elegidos democráticamente hizo que muchas de las fuerzas armadas latinoamericanas efectivamente disminuyeran su tamaño entre 1989 y 1993".[vii]
Cam formuló entonces la pregunta obvia: "Entonces, ¿qué fue lo que pasó cuando la administración Clinton asumió el gobierno? Yo hubiera pensado que el Presidente Clinton se opondría fuertemente a la venta de grandes cantidades de armamento al mundo. Su campaña se había basado en una fuerte agenda interna".
Janet sonrió: "No vayas tan rápido. Analicemos las realidades políticas de la cuestión. Es verdad que durante la campaña, Clinton indicó que reduciría la venta de armamento desde EE.UU. a otros países pero no pasó mucho tiempo antes de que el mantra de nuestra administración, "es la economía, estúpido", se convirtiera en la fuerza motriz de nuestra política interna. La industria de la defensa era muy importante para la economía y estaba muy golpeada por la reducción del gasto de defensa después de la Guerra Fría. Las realidades económicas del achicamiento de la industria de la defensa y la pérdida de puestos de trabajo se combinaron con una seria presión del Congreso, y llevaron a que el Presidente Clinton emitiera la Directiva Presidencial 34 (PD34) en 1995. La PD-34 fue importante por dos razones. Primero, establecía claramente que la transferencia de armas convencionales debía ser utilizada como un 'instrumento legítimo de la política exterior'. Más aun, y acaso más importante, la directiva implicaba que la base de una industria de la defensa fuerte y sostenible es una cuestión importante para la seguridad nacional y no sólo una cuestión comercial importante para la economía nacional.[viii] Esto representó un cambio significativo en la política de transferencia de armas. En esencia, la Casa Blanca apoyaba la venta de sistemas de armas onerosos a otros países si la venta contribuía a reforzar la base de la industria militar nacional. Obviamente, los fabricantes de armas de EE.UU. estaban satisfechos con la directiva"
Janet tomó aire y siguió: "En agosto de 1997, el Presidente Clinton estremeció al establishment de Washington cuando dio por terminada la moratoria de 20 años impuesta a la venta de equipos militares de avanzada a América latina.[ix] No fue una decisión que él tomara fácilmente. El gabinete de la Casa Blanca había comenzado a analizar con mucha atención este tema dos años antes, inmediatamente después de la PD-34. En realidad, había una fuerte diferencia de opiniones entre los Departamentos de Estado y Defensa sobre la cuestión de la venta de armas de avanzada a América latina. Antes del final de su mandato en enero de 1997, el Secretario de Estado Christopher no estaba en lo más mínimo entusiasmado con la decisión del Presidente Clinton de renovar las ventas de armas de alta tecnología a América latina.[x] Tenía sus reservas respecto del cambio de política en relación con la PD-34 y alertó al Presidente de que debía ir despacio. Le preocupaba tanto el impacto corrosivo que una venta de armas podría tener sobre las frágiles democracias, como las previsibles protestas de algunos países de la región que temerían una renovada carrera armamentista. Recuerdo claramente una enérgica carta que 29 ONG y otros grupos de interés enviaron al Secretario Christopher, donde le recomendaban no promover la venta de armas de avanzada a América latina.[xi] Los firmantes eran un grupo ecléctico que abarcaba desde grupos locales tales como "Huelga de las Mujeres por la Paz" y la Iglesia Metodista Unida hasta grupos internacionales como "Red de Paz del Perú" y la organización "Socios de Guatemala". Había grupos de todo el mundo trabajando juntos para presionar a la administración Clinton a que abandonara el cambio de política. Como te dije antes, muchos de esos grupos habían sido anteriormente aliados del gobierno.
"Como era de esperar, el Departamento de Defensa tenía menos problema con la decisión de ponerle fin a la moratoria. El Departamento de Estado estuvo particularmente disgustado con el Pentágono cuando en 1996, en una exhibición aérea en Chile, la Fuerza Aérea de EE.UU. con el entusiasta apoyo del Departamento de Comercio, llevó nuestras mejores y más avanzadas aeronaves con el propósito no muy discreto de impresionar a los militares latinoamericanos.[xii] ¡Y conste que esto ocurrió antes del cambio de política de 1997 que permitió a las empresas estadounidenses participar legalmente en la licitación! Al momento de la exposición, todavía estaba vigente la prohibición de vender esas aeronaves a Chile. En una entrevista con la prensa chilena durante la exhibición aérea, el entonces Secretario Perry dijo que "'él esperaba que la nueva política (de venta de armas) fuera más liberal.' [xiii] A propósito, el sucesor de Perry, Secretario de Defensa William Cohen, también apoyaba la venta, tanto durante su período como senador republicano por Maine en la influyente Comisión de Fuerzas Armadas del Senado como cuando después se hizo cargo como Secretario de Defensa."[xiv]
Fascinado con la historia y el contexto de la cuestión, Cam preguntó: "¿Y qué hizo la industria aeroespacial? ¿Hubo algún esfuerzo significativo en materia de hacer lobby por parte de ellos?
"Me alegro de que preguntes eso", contestó Janet. "La industria de la defensa, particularmente la industria aeroespacial siempre ha ejercido mucha influencia en Washington. Si bien los aportes totales de la industria a las campañas electorales han caído con relación a otros sectores, tienen mucha habilidad para apuntar sus donaciones a los candidatos que tienen las mayores posibilidades de favorecer a la industria.[xv] Y ya que hablamos de los F-16, ¿cuál crees tú que ha sido una de las principales empresas aeroespaciales estadounidenses más generosas en sus aportes a las campañas electorales de los últimos siete ciclos desde 1992?"
Sin ser inocente, Cam respondió: ¿Lockheed Martin, el fabricante de los F-16?"
Janet sonrió: "Exactamente. Martin Marietta Corp. y Lockheed Martin Corp. siempre fueron número uno y dos, respectivamente, en aportes totales a las campañas antes de que se fusionaran en 1995.[xvi] Ahora, luego de la fusión, Lockheed Martin Corp. es por lejos la número uno desde la elección de 1996. Para ser totalmente justos con el Presidente Clinton, debo decir que él nunca fue la niña de los ojos de la industria de la defensa, ni siquiera cuando estaba en ejercicio. George Bush en el '92 y Bob Dole en el '96 recibieron un número muy superior de contribuciones por parte de la industria aeroespacial.[xvii] Ahora bien, aun la gente razonable puede tener ideas diferentes respecto de si el sistema de financiación de las campañas tiene un efecto productivo o corrosivo. Pero, independientemente de tu posición sobre los aportes a las campañas, la industria aeroespacial sin duda ejerció presión tanto sobre funcionarios del poder ejecutivo como del poder legislativo. En ese carácter, se presentaron argumentos económicos muy persuasivos a favor de las ventas de armas a la administración así como al Congreso en ese momento, como te digo, cuando el mantra de la administración Clinton era "es la economía, estúpido".
Janet dudó y luego agregó, "La parte de la historia dentro del Congreso también es muy reveladora, pero eso lo dejaré para que te lo cuenten en la reunión de esta tarde en el Congreso". Cam pensó en lo que Janet había dicho. Suponía que debía haber personas o grupos que habían tratado de influir sobre el Presidente para que mantuviera la prohibición de las ventas de aviones de guerra a América latina. Janet había mencionado la resistencia del Departamento de Estado, pero quién más se había subido al carro de Foggy Bottom?
Como si pudiera leer sus pensamientos, Janet continuó: "No quiero que pienses que esta fue una decisión fácil para el Presidente Clinton. Había mucha presión para que mantuviera la prohibición y no vendiera armamento de avanzada a América latina –especialmente los F-16 a Chile. Había fuertes presiones tanto a nivel local como internacional para que no se cambiara esa política de larga data. Varios senadores incluyendo a Joseph Biden (D-Del) and el Senador Chris Dodd (D-Conn) estaban en abierto desacuerdo con la venta de armas –y eran de nuestra propia bancada! Ambos tenían posiciones de liderazgo en el Congreso. En realidad habíamos recibido una carta, firmada por más de 50 representantes de ambos partidos que urgían fuertemente al Presidente que cambiara su decisión y no aprobara la venta de aeronaves de guerra a América latina.[xviii] Debo decir que su posición estaba bien fundamentada. Sostenían que la venta contribuiría a desestabilizar la región y posiblemente desencadenaría una destructiva carrera armamentista. Más aun, argumentaban que estas aeronaves de alta tecnología no servirían mucho para combatir las nuevas amenazas a la seguridad que estaban emergiendo en la región, a saber, el narcotráfico, la guerrilla de izquierda, las desigualdades sociales y los distintos delitos de 'guante blanco', como el lavado de dinero y la corrupción. En una palabra, el razonamiento era que la gran cantidad de dinero involucrado –hablamos de hasta US$600 millones- tendrían mejor destino si Chile invertía esos recursos en programas de aplicación de la ley, educación, salud y creación de empleos".
Casi sin hacer una pausa, Janet continuó: "El Congreso no fue la única fuente de disenso. El Consejo por Un Mundo Vivible –grupo de presión poderoso y sofisticado de Washington- trabajó muy duro para organizar a las ONG y otros grupos de interés para que actuaran en contra del cambio de política del Presidente Clinton, en general, y la venta de los F-16 a Chile en particular. En verdad, en este mismo momento, están trabajando para que el Presidente George W. Bush revierta la decisión de Clinton y no le venda los F-16 a Chile. He visto una copia de esa carta, firmada por 24 ONG locales e internacionales, que solicitan al Presidente Bush que no apoye la transferencia de armas.[xix] Muchos de los firmantes eran los mismos que habían firmado una carta similar enviada al gobierno de Clinton. Su preocupación principal era el desvío de los limitados recursos para programas sociales a fin de financiar compras de defensa. Todavía no se sabe qué influencia tendrán estos grupos sobre el Presidente Bush.
Cam preguntó entonces: "¿Cuál fue la reacción en América latina? Yo creería que, en general, ellos estarían complacidos de que EE.UU. hubiera abandonado la moratoria a favor de las ventas de armas de alta tecnología. ¿Acaso no es una actitud un poco paternalista la adoptada por parte de los EE.UU. al negarse a vender en América latina aeronaves que se estaban vendiendo activamente en otras regiones del mundo?
"Te vas a sorprender", respondió Janet. "En su mayor parte, la respuesta de América latina –salvo en el caso del gobierno de Chile- estaba en contra de la venta de armas. Uno de los críticos más influyentes era el ex presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias. En realidad, poco después de que en 1997 se tomara la decisión de autorizar a las empresas estadounidenses a participar en la licitación de aviones de combate para Chile, Arias se unió al ex Presidente Jimmy Carter y a los jefes de estado de la mayoría de los países latinoamericanos para solicitar que la moratoria de la transferencia de armas se extendiera por dos años más para dar tiempo a la realización de un estudio sobre el efecto que tendría en la región la introducción de un nuevo sistema de armas de alta tecnología".[xx]
Y continuó: "Curiosamente –y en cierto modo, paradójicamente- mientras Chile, Brasil, Perú y Venezuela nunca respaldaron la iniciativa Carter/Arias, todos protestaron enérgicamente contra la posible venta de F-16 a la vecina Chile.[xxi] ¡Parecería que algunos países estaban protegiendo sus propias apuestas en beneficio de sus propios futuros intereses de seguridad nacional! Unánimemente, advirtieron al Presidente Clinton y al mismo Chile, sobre la posibilidad de que la venta de armas impulsara una carrera armamentista en el Cono Sur. Por coincidencia, al mismo tiempo que el Presidente Clinton anunció su cambio de política sobre la venta de armas avanzadas a Chile, EE.UU. otorgó a la Argentina la condición de Aliado Mayor Extra-OTAN en reconocimiento por su apoyo en la operación Tormenta del Desierto y varias misiones de mantenimiento de paz de la ONU.[xxii] Esto dio a la Argentina, entre otras cosas, acceso especial a cierto equipamiento militar, inteligencia selecta, y lo más importante, derecho a presentarse en licitaciones por contratos de mantenimiento de equipos de la OTAN. Aunque este 'status' es esencialmente simbólico, la Argentina fue el primer país latinoamericano que recibió este prestigioso y ambicionado reconocimiento de EE.UU. La existencia o no de una conexión entre la industria aeroespacial de EE.UU. y Chile con la designación de Argentina como Aliado Extra OTAN es debatible. Lo que sí es cierto, sin embargo, es que la Argentina no protestó por la venta de los F-16 en forma tan abierta como lo hicieron Perú y Brasil. Sin embargo, puedes estar seguro de que si Chile adquiere aeronaves de combate modernas, la mayoría de las fuerzas armadas de la región querrán hacer lo mismo."[xxiii]
Janet miró su reloj y dijo "Me tengo que ir. ¡Los lobistas nunca descansan en Washington! Y tú tienes que apurarte si quieres llegar al Capitolio". Cam volvio a darle las gracias por su tiempo y no protestó cuando ella insistió en pagar la cuenta del almuerzo. Ahora él tenía una idea más acabada sobre la historia de la venta de F-16 a Chile propuesta y las diferentes posiciones que los distintos grupos habían adoptado sobre el tema.
Cam llegó a la estación del Metro de Crystal City justo a tiempo para tomar un tren "azul" al Centro de Compras del Smithsonian y hacerse una corta y agradable caminata hasta el Capitolio para su reunión con Bill Garza, miembro senior de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Después de pasar los controles de seguridad, siguió hasta el edificio Dirkson de Oficinas del Senado y se dirigió directamente a la oficina de Bill.
Bill lo recibió en la puerta: "Buenas tardes, Coronel. Janet me llamó para avisarme que estaba en camino. Somos viejos amigos, de los tiempos en que ella estaba en la Casa Blanca. Sé que usted quiere hablar de la venta de los F-16 a Chile, pero tenemos que apurarnos. El Presidente ha llamado a audiencia urgente de nominación para dentro de 15 minutos -la Casa Blanca nos está presionando fuertemente para la confirmación. Charlemos mientras caminamos."
Mientras caminaban por pasillos llenos de gente, Bill contó: "Este tema es un ejemplo perfecto de la lucha que enfrentan los representantes del Congreso para tratar de equilibrar la extraordinaria presión que reciben de los diferentes grupos de interés locales e internacionales –especialmente lobistas de la industria y gobiernos extranjeros- con el interminable requerimiento de juntar fondos para la próxima campaña. Lo que te deja perplejo en este asunto es que cada uno tiene un buen argumento –y todo el mundo piensa que está haciendo lo correcto. El dilema está en elegir entre la seguridad nacional y la industria nacional de defensa –léase puestos de trabajo- y lo que EE.UU. considera que es mejor para un país que está a miles de millas de distancia de EE.UU. Para peor, la posición de EE.UU. sobre lo que resulta mejor para los países en vías de desarrollo no suele coincidir con lo que otros países industrializados consideran mejor para el mundo en desarrollo. Como seguramente te ha dicho Janet, la cuestión del comercio de armas con América latina no era una cuestión controvertida hasta 1997, cuando el Presidente Clinton levantó el embargo de las ventas de armas de alta tecnología a América latina. El cambio de política desató una tormenta, tanto entre organizaciones locales como internacionales que tenían algún interés en la región. Probablemente Janet te mencionó las enérgicas misivas del Congreso y ONG al Presidente Clinton solicitando que volviera sus pasos en esa decisión.[xxiv] Poderosos grupos de interés, particularmente organizaciones de derechos humanos, también intensificaron la presión sobre los miembros del Congreso citando los abusos a los derechos humanos cometidos en Chile por el régimen de Pinochet. La Federación de Científicos Estadounidenses y la Fundación para el Progreso Nacional (Foundation for National Progress), grupos de interés de alto perfil en Washington, fueron dos de las más conspicuas organizaciones involucradas en la bien orquestada campaña para la redacción de la carta que se proponía evitar la venta de armas a Chile."[xxv]
Bill hizo una pausa para contestar una llamada de su teléfono celular y luego siguió: "Es posible que Janet no mencionara que hubo una reacción igualmente fuerte y opuesta de otros legisladores que estaban muy a favor del cambio de política y querían vender los aviones a Chile. Existe un fuerte esfuerzo bipartidista para apoyar la venta de los F-16 a Chile con el argumento de que 'si no vendemos armas nosotros, algún otro lo hará' . Nadie estaba utilizando este argumento con más convicción que la industria aeroespacial, particularmente los lobistas de la Lockheed Martin.[xxvi] Los que criticaban al Presidente y a los miembros del Congreso que apoyaban la venta de los F-16 seguían con sus acusaciones de que los lobistas de la industria de la defensa habían 'comprado' el cambio de la política mediante contribuciones a la campaña. La industria ha respondido con un argumento realista de base económica que sostiene esencialmente lo siguiente: EE.UU. necesita competir en el proceso y programas de modernización de las fuerzas armadas de América latina porque Europa está tirando la puerta abajo para vender su equipamiento militar de alta tecnología en la región. ¿Por qué vamos a dejar que ellos hagan todos los negocios? Más aun, como dicen los que están de acuerdo, vender sistemas de armas estadounidenses a América latina mejorará las relaciones de nuestros militares con los militares de la región y aumentará la influencia diplomática y económica de EE.UU. en los estados que compren nuestros sistemas de armas".[xxvii]
Y siguió Bill: "Como encargado de conseguir fondos para los partidos políticos, yo estaría en falta si no te mencionara que Lockheed Martin –por lo menos desde 1992- siempre ha hecho aportes de por lo menos el triple de los de cualquier otra compañía aeroespacial a las campañas políticas.[xxviii] Más aun, como apoyan la idea de la igualdad de oportunidades, los partidos Demócrata y Republicano han recibido contribuciones casi equivalentes, con una pequeña ventaja para el partido que en su momento tenía el control del Senado o la Cámara de Representantes en el año de elecciones. Sus lobistas son un grupo de gente inteligente. La industria de la defensa no es –ni de cerca- la que aporta más fondos a las campañas políticas. Por ejemplo, desde 1990, las organizaciones de trabajadores han aportado US$345 millones a las campañas políticas, frente a los US$66 millones de la industria de la defensa.[xxix] Dicho esto, se puede decir que la industria de la defensa es más inteligente en elegir donde apuntar sus aportes. Les dan a los miembros del congreso asignados a comisiones que tienen jurisdicción sobre los temas que les preocupan, así como a los legisladores que representan estados y distritos donde la industria tiene muchos empleados. Incidentalmente, la mayoría de las comisiones de acción política también han apoyado, directa o indirectamente, la venta de armas estadounidenses a nuestros aliados. La venta de armamento de avanzada no solamente es base de empleo en la industria de la defensa, sino que este mercado también ayuda a balancear la amenazante tendencia de la competencia extranjera de trasladar sus fábricas de armas y puestos de trabajo a los países que realizan las compras. Para ser justo, debo decir que la competencia ha obligado recientemente a la industria estadounidense a hacer que 'el montaje final' de ciertas aeronaves se realice en ciertos mercados extranjeros. En particular, las empresas europeas han utilizado este concepto de 'exportación de fábricas' como herramienta de negociación para ganar los contratos de ventas de armas en países latinoamericanos.[xxx] Independientemente de ello, los legisladores de Texas y California siempre han actuado a favor de los trabajadores y la industria de defensa y aeroespacial tanto como los miembros más influyentes de las Comisiones del Senado de Relaciones Exteriores, Fuerzas Armadas e Inteligencia. Es probable que encuentres un patrón similar en la Cámara de Representantes".
"Otro interesante aspecto de esta cuestión es la alianza que se ha formado entre le Pentágono y el Departamento de Comercio", agregó Bill. "El Pentágono quiere vender más F-16 no sólo porque es bueno para uno de sus más importantes proveedores industriales (Lockheed Martin), sino porque torna menos costoso el programa de los F-16 para la Fuerza Aérea de EE.UU. –'economía de escala', digamos. Uno de los objetivos principales del Departamento de Comercio es promover la venta de productos de EE.UU. a clientes extranjeros –esencialmente, crear mercados para los productos fabricados en EE.UU. El Departamento de Comercio ve a América latina como un mercado no explotado para los equipos de defensa de avanzada de EE.UU. Por lo tanto, no hay por qué sorprenderse de que los Departamentos de Defensa y de Comercio hayan trabajado en estrecha colaboración para promover la venta de los F-16 a Chile, en una política que no siempre ha estado en línea con el Departamento de Estado".[xxxi]
Si bien la actual administración Bush ha respaldado la política de Clinton, el Secretario Powell ha dicho muy poco, en lo personal, con respecto a los detalles del caso. Los más escépticos en el Capitolio sostienen que el apoyo del Presidente Bush no debe sorprender, considerando que él proviene de Texas, tiene gran aprecio por América latina y ha sido gobernador del estado donde está ubicada la sede central de Lockheed Martin. No sé si lo que dicen los escépticos es correcto, pero la administración Bush tiene que enfrentar este tema. Para complicar el tema aun más, el Presidente Bush tiene que considerar la fuerte reacción de los medios Chilenos y de otros países de Latinoamérica en contra de la venta de los F-16 sobre la base de que desatará una nueva carrera armamentista en la región.[xxxii] No sólo los medios chilenos han comenzado a tener peso en la cuestión de la posible transferencia. Si bien el tema se mantuvo por debajo del horizonte de los radares durante el gobierno de Clinton, los medios locales están siendo más elocuentes con el Presidente Bush. Tanto el Washington Post[xxxiii] como el Christian Science Monitor[xxxiv] han publicado editoriales y columnas de opinión dirigidas al gobierno de Bush, señalando los aspectos negativos de la venta. Tomar la decisión en cuanto a seguir adelante con la venta no es fácil para el Presidente Bush".
Bill ya iba a dar por terminada la conversación cuando sonrió y dijo, "¿Recuerdas que te dije que estaba apurado por llegar a una audiencia de confirmación? Bueno, puede que te interese saber sobre este nominado. El presidente Bush ha propuesto a Otto Reich como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental –esencialmente, el hombre número uno del presidente para América latina. La mayoría de los republicanos tienden a apoyar al hombre propuesto por el Presidente –parece tener buenos antecedentes en cuanto a experiencia en la región. Pero los demócratas, junto con algunos grupos de interés –en particular la Coalición para Políticas Latinoamericanas (CSLAP)- están abiertamente en contra de la designación. La CSLAP es una coalición informal –pero influyente- de grupos religiosos, grupos de estudio y organizaciones de defensa comprometida ostensiblemente con la promoción de una política exterior democrática de EE.UU. Entre las muchas objeciones a su confirmación se encuentra el cuestionamiento a la designación de Reich en un puesto tan prestigioso, debido a sus recientes acciones de presión a favor de una importante corporación aeroespacial y de defensa: Lockheed Martin.[xxxv] La coalición arguye un conflicto de intereses –lo que es mejor para América latina y para Lockheed-Martin. Yo sé tanto como usted respecto de las posibilidades de que resulte confirmado, pero este es un giro interesante en la saga de los F-16 para Chile
"Finalmente", terminó Bill, "Usted debe entender cuán delgada es la línea sobre la cual camina el Congreso en esta cuestión. Para la mayoría de los estadounidenses, éste nunca es un tema candente –y por lo tanto, a menudo deja lugar en el Capitolio a temas locales de mayor interés para los contribuyentes. Tengo que decirle, sin embargo, que he hecho muchos viajes como parte de delegaciones del Congreso a Sudamérica y he visto lo importante y controvertido que es el tema de las ventas de armas para nuestros vecinos del sur. Ahí sí que es una cuestión siempre candente y podría tener un efecto significativo sobre nuestra política en la región –una región que se está tornando notablemente importante desde el punto de vista económico para todos los estadounidenses. Una equivocación podría afectar a la clase media estadounidense mucho más de lo que muchos parecen percibir".
Cam le agradeció el tiempo dedicado cuando Bill ya entraba a la sala de audiencias. Siguió pensando en la información que había recibido de Bill y de Janet mientras caminaba por el centro de compras hasta la parada del Metro. Éste era en verdad un tema complicado. Cam se dio cuenta de que no iba a tener tiempo de hablar con todas las partes que tenían algún interés en la contienda, pero como oficial de la Fuerza Aérea y, para más, piloto de F-16, él le debía a su propia organización, al menos, la posibilidad de que le dieran su propia visión de la historia. Al subir a la línea amarilla del Metro, encontró un asiento vacío, se sentó, cerró los ojos y se relajó con el ronroneo del tren que marchaba hacia Alexandria, donde estaba su casa.
Al día siguiente se levantó temprano para llegar a la cita que tenía a las 0800 con el Coronel Barry "Buzz" Brackett, oficial ejecutor en el gabinete del Secretario de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional. Buzz trabajaba como enlace del Secretario con la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa (DSCA), la organización de defensa con responsabilidad directa en la supervisión de la venta y transferencia de armas a clientes internacionales.
Buzz se sentó e inmediatamente fue al punto de la visita de Cam: "Cam, estoy muy contento de tenerte en el Departamento de Estado. En Foggy Bottom, no siempre ven las cosas con claridad. La venta de los F-16 es muy importante para nosotros. Aunque no significa demasiado en términos de dinero, es simbólica en el sentido de que nos da un espacio donde finalmente podemos refutar todos los argumentos contraproducentes que hacen circular muchos en el Congreso, las ONG y grupos de interés, así como algunos países con sus propias agendas de seguridad e intereses egoístas. En este momento la Fuerza Aérea tiene el apoyo de la administración Bush para la venta de los F-16, pero sabemos que esta es una batalla permanente que podría darse vuelta en cualquier momento y ponerse en nuestra contra, particularmente considerando la impredecibilidad de los hechos en el mundo luego del 11 de septiembre".
Buzz siguió: "Te daré una síntesis: la prohibición instituida por el Presidente Carter en 1977 tenía la meta de mantener las armas de alta tecnología fuera de América latina. Pero la pura verdad es que el embargo no funcionó. Mientras que los Presidentes Reagan, Bush y –antes del 97- Clinton en general apoyaban el embargo de 1977 impuesto por la PD-13 del Presidente Carter, otros países, como Francia, Israel, Canadá y Rusia, estaban instaurando mercados muy lucrativos de equipamiento militar en Latinoamérica.[xxxvi] Mientras las empresas estadounidenses tenían restricciones sobre qué sistemas de armas avanzadas podían vender en América latina, sus competidores extranjeros no tenían restricción alguna. Es posible que sepas que en 1995, Bielorrusia le vendió aviones MiG-29 a Perú.[xxxvii] Gracias al cambio de política de Clinton en 1997, EE.UU. ahora está compitiendo con los rusos, los suecos, los italianos y los franceses para vender aviones de combate a la Fuerza Aérea del Brasil.[xxxviii] Queremos que nuestros F-16 ganen la licitación de Brasil. No se puede sobreestimar la influencia que EE.UU. tiene sobre los gobiernos extranjeros cuyas fuerzas armadas eligen nuestras aeronaves. Ahora mismo, parece que los franceses están en ventaja para la venta de hasta 24 cazas Mirage a Brasil por US$700 millones –pero por lo menos, ¡ahora podemos competir![xxxix] En Chile, los franceses y los suecos han estado ejerciendo presión para sus Mirage 200 y sus Jas 39 Gripen, respectivamente, como alternativas al F-16. Recientemente, los chilenos han hecho saber que ellos quieren comprar nuestros F-16.[xl] Los tres aviones candidatos son opciones excelentes –pero aquí lo que está en juego es más que la simple venta de aviones. Está claro que Chile ha decidido comprar una aeronave de guerra de alto desempeño, sea a nosotros o a otros. Nosotros queremos que Chile compre aviones de EE.UU."
Cam quiso saber: "¿Qué pasa con los argumentos sobre desarrollo social y económico que tantos esgrimen en defensa de continuar el embargo a la venta de armas? Hay mucha gente inteligente, particularmente en el Capitolio, que mantiene esta posición. La Fuerza Aérea tiene que desarrollar una respuesta persuasiva para esta línea de pensamiento".
Buzz asintió: "Creo que tienes razón. Éste es probablemente el argumento más persuasivo en contra de la venta de armamento. Son equipos muy caros y probablemente su compra requiera fondos de otros programas. Yo respondería a eso de la siguiente manera: no es competencia de EE.UU. establecer las necesidades de seguridad de estados soberanos. Si bien podríamos sugerir que los recursos estarían mejor destinados a otros fines, tales como salud o educación –y créeme que tus amigos del Departamento de Estado lo han sugerido muchas veces- cuando un país soberano decide re-equipar sus fuerzas armadas, es de interés económico y político para EE.UU. operar como proveedor de esos equipos. Enfrentemos el hecho: no hay suficientes datos para probar que este sea un juego de suma cero. Quiero decir, no podemos estar seguros de que el dinero que no gasten en defensa será gastado necesariamente en programas sociales y de educación. Más aun, la venta de los F-16 no solamente ayudará a crear más estabilidad en la línea de producción de los F-16, sino también dará mayor influencia diplomática a EE.UU. para ejercer su política exterior en países y regiones que necesitarán nuestro soporte para equipos de seguridad y mantenimiento. Esto sería una situación de beneficio mutuo desde todas las perspectivas: defensa, estado e industria. Por supuesto que nuestro as en la manga es el tema de los puestos de trabajo locales. Los componentes de los F-16 se fabrican en muchos estados pero la aeronave se arma en Texas. Convengamos que se utiliza mucha gente para armar un F-16 –gente que vota y vive en Texas, el estado del Presidente Bush".
El argumento de Buzz era, en verdad, persuasivo, pero Cam sabía que había muchos que estaban en franco desacuerdo con esta línea de pensamiento del Pentágono. "¿Y qué hay de la cuestión de la carrera armamentista? ¿Estamos estableciendo una situación que retrotraerá a América latina a los días de fuerzas armadas fuertes y democracias débiles?," preguntó Cam.
Buzz sacudió la cabeza enfáticamente: "En absoluto. Está claro que muchos países latinoamericanos han tomado la decisión de modernizar sus fuerzas armadas –con la asistencia de EE.UU. o sin ella. Si EE.UU. interviene en el proceso, tenemos mayores oportunidades de influir en la formulación de políticas y continuar impulsando a la región hacia el desarrollo de democracias fuertes con control civil de las fuerzas armadas. No creemos que el escenario de la carrera armamentista se vaya a convertir en una realidad. En efecto, hace sólo unos meses, Chile y Argentina firmaron un acuerdo para adoptar un sistema estándar tendiente a medir sus gastos en insumos militares –un franco movimiento hacia la transparencia en la adquisición de equipamiento militar.[xli] El acuerdo fue promovido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Con todos los problemas económicos que ahora tiene la Argentina, va a pasar bastante tiempo antes de que ellos puedan invertir mucho en la modernización de sus fuerzas armadas. Para ser honesto, debo decir que Perú sigue protestando por la venta de F-16 a Chile.[xlii] Sin embargo, resulta alentador ver un diálogo regional productivo en marcha para manejar los programas de modernización de las fuerzas militares. La tendencia política actual entre los estados del Cono Sur es de cooperación, no de conflicto".[xliii]
Buzz siguió: "Como dije antes, la decisión sobre los F-16 podría muy bien establecer un precedente que tendrá un impacto duradero sobre ventas futuras de armas de alta tecnología a otras regiones en desarrollo del mundo. Debemos trabajar mucho para convencer al Presidente, al Congreso, al Departamento de Estado, a los grupos de interés y a los propios países de que, si se la maneja bien, la compra de equipamiento militar de EE.UU. puede ser un multiplicador de fuerza económica y diplomática –no una política fracasada que inevitablemente dañará y corroerá a nuestros aliados cuyo único 'crimen' es querer aumentar su seguridad nacional.
"Tú puedes ayudarnos en esto, Cam" terminó Buzz.
Cam sonrió,, se puso de pie y le dio la mano a Buzz. "Gracias por tu tiempo, Buzz. Ahora tengo el poco envidiable trabajo de poner todo estos elementos en perspectiva para mi nuevo jefe, un nuevo nominado político, recién venido de su rancho de Texas. Tengo que decirte, Buzz, que hay mucha gente disiente con el Pentágono. Si quieres que la venta de F-16 marche, tienes mucho trabajo que hacer".
Dicho esto, Cam hizo la larga caminata hasta la cantina del Pentágono para tomarse un café con viejos amigos. Luego se apuró a la escalera mecánica del Metro para tomar el tren a su oficina del Departamento de Estado. Mientras el tren ronroneaba sobre el Río Potomac, Cam se puso a pensar en cómo organizar los resultados de su investigación y presentar las numerosas, diferentes y conflictivas posiciones a su nuevo jefe. El Presidente Bush ha avalado la decisión de Clinton de vender los F-16 a Chile –ahora había que recordarle el campo minado que había sembrado este respaldo tan controvertido.
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[i] Defense Security Cooperation Agency, Transmisión No 01-03, 13 Junio 2001, "Chile – Venta de Aviones F-16C/D Block 50+ y KC-135A."
[ii] Aviation Week, "It Was the Right Jet at the Right Time: the F-16, Amazingly, Very Much Still Is" (Era la Aeronave Correcta en el Momento Correcto: el F-16, Sorprendentemente, Aún lo Es en Muchas Formas), Junio 200, disponible en: <http://www.AviationNow.com> [consultada el 21 Nov 2001].
[iii] Mary H. Cooper, "Arms Sales: Should the U.S. Cut Its Weapons Exports," (Ventas de Armas: ¿Debería EE.UU. Cortar las Exportaciones de Armas?) CQ Researcher 4, no 46, 9 Diciembre 1994, 1090
[iv] The Conventional Arms Transfer Project, Council for a Livable World "A Chronology: The U.S. Wrestles With Arms Sales to Latin America," (El Proyecto de Transferencia de Armas Convencionales, Consejo para un Mundo Vivible "Una Cronología: EE.UU. Lucha con las Ventas de Armas a América Latina") disponible en: <http:/www.clw.org> [consultado el 11 Dic 2001].
[v] Ibid.
[vi] Dr Frank O. Mora, "U.S. Arms Transfer Policy for Latin America - Lifting the Ban on Fighter Aircraft," (Política de EE.UU. para la Transferencia de Armas a América latina – Levantando la Veda a la Venta de Aeronaves Caza) Aerospace Power Chronicles, 9.
[vii] Ibid, 12.
[viii] Oficina del Secretario de Prensa de la Casa Blanca - Declaración del Secretario de Prensa "Conventional Arms Transfer Policy," (Política de Transferencia de Armas Convencionales) 17 Febrero 1995
[ix] Asociación para el Control de Armas, "Clinton Ends 20-Year Ban On High-Tech Arms to Latin America," (Clinton Termina con 20 Años de Veda a las Venta de Armas de Tecnología Avanzada a Amértica latina) Agosto de 1997, disponible en: <http:/www.armscontrol.org> [consultada 11 Dic 2001].
[x] Congreso, Senado, Comisión de Relaciones Exteriores, "Secretary of State Warren Christopher on Arms Sales to Latin America," (Secretario de Estado Warren Christophe, sobre Ventas de Armas a América latina) Sesión 103 del Congreso, 1 Agosto 1996
[xi] Proyecto de Transferencia de Armas Convencionales, "Letter to Secretary of State Warren Christopher on Latin American Arms Sales Restrictions" (Carta al Secretario de Estado Warren Christopher sobre las Restricciones a la Venta de Armas en América latina), 31 Mayo 1996
[xii] Bulletin of Atomic Scientist, "When Money Talks, Congress Listens," (Cuando habla el dinero, el Congreso escucha) disponible en <http:/www.thebulletin.org> 1997 [consultada 11 Dic 2001].
[xiii] Arms Trade News, Ago/Sept 1996, disponible en: <http:/www.clw.org>, [consultada 4 Dic 2001].
[xiv] Oficina del Subsecretario de Defensa para Asuntos Públicos – Informe de prensa del Departamento de Defensa (transcripción), 22 Mayo 1998, 2135 EST, disponible en: <http:/www.defenselink.mil>, [consultado 7 Dic 2001].
[xv] The Center for Responsive Politics (Centro de Políticas que Responden), disponible en: <http:/www.opensecrets.org>, [consultado 30 Nov 2001].
[xvi] Ibid.
[xvii] Ibid.
[xviii] Carta del Congreso al Presidente William J. Clinton, de fecha 9 Enero de 1998, firmada por Nita M. Lowey, John Edward Porter y otras 48 personas, (sobre la decisión Presidencial de levantar la prohibición de vender armas a América latina).
[xix] Proyecto de Control del Comercio de Armas, Consejo para un Mundo Vivible (Council for a Livable World), Carta de ONG al Presidente Respecto de la Venta de F-16 a Chile, Marzo 26, 2001, disponible en: <http:/www.clw.org>, [consultada 20 Nov 2001].
[xx] Mora, "U.S. Arms Transfer Policy to Latin America," (Política de EE.UU. para la Transferencia de Armas a América latina) 7.
[xxi] Mora, "U.S. Arms Transfer Policy to Latin America," (Política de EE.UU. para la Transferencia de Armas a América latina), 9.
[xxii] Foreign Relations, Código de EE.UU., Título 22, sección 2321K, Determinación del Presidente de EE.UU., No 98-9, Enero 6, 1998
[xxiii] Capitán de Fragata Federico L. Larrinaga, La Armada Argentina, Naval War College Review, Primavera 2000, "Argentina, a New U.S. Non-NATO Ally Significance and Expectations" (Argentina, Nuevo Aliado extra OTAN de EE.UU – Importancia y Expectativas), 13.
[xxiv] The Conventional Arms Transfer Project, Council for a Livable World, Letter to Secretary of State Warren Christopher on Latin America Arms Sales Restrictions, (El Proyecto de Transferencia de Armas Convencionales, Consejo para un Mundo Vivible, Carta al Secretario de Estado Warren Christopher sobre las Restricciones a las Ventas de Armas en América latina") Mayo 31, 1996, disponible en: <http:/www.clw.org>, [consultado el 30 Nov 2001].
[xxv] Federación de Científicos Estadounidenses, "Action Needed on F-16 Sale to Chile," (Acción Necesaria por la Venta de F-16 a Chiel) Abril, 2001, disponible en: <http:/www.fas.org>, [consultado el 3 Dec 2001].
[xxvi] Katie Fairbank, "Lockheed and Chile near deal; 10 F-16s would be Fort Worth -built" (Lockheed y Chile cerca del acuerdo; se construirían 10 F-16 en Fort Worth), The Dallas Morning News, 16 Junio, 2001.
[xxvii] Mora, "U.S. Arms Transfer Policy for Latin America," (Política de EE.UU. Respecto de la Transferencia de Armas a América Latina), 14.
[xxviii] The Center for Responsive Politics (Centro por una Política que Responde), disponible en: <http:/www.opensecrets.org>, [consultada 30 Nov 2001].
[xxix] Ibid.
[xxx] Mora, "U.S. Arms Transfer Policy for Latin America," (Política de EE.UU. Respecto de la Transferencia de Armas a América Latina), 10.
[xxxi] Ibid, 15.
[xxxii] Arms Trade Oversights Project, Arms Trade Insider - #45, "Chile Does the Right Thing, Government Postpones F-16 Transfer" (Proyecto de Control de Comercio de Armas, Conocimiento Privilegiados sobreel Comercio de Armas #45, "Chile Hace lo que Tiene que Hacer, el Gobierno Posterga la Transferencia de F-16"), Mayo 15, 2001.
[xxxiii] Washington Post Editorial, 9 Feb 2001, "A Poor Sale." (Una mala venta)
[xxxiv] Thomas A. Cardamonte Jr y Robert Pastor, The Christian Science Monitor, 22 Mar 2001, "Latin America Doesn't Need Another Arms Race." (América Latina No Necesita una Nueva Carrera Armamentista).
[xxxv] Coalition for a Sensible Latin American Policy, "Hawking Jets to Chile, Otto Reich and the F-16s" (Coalición para una Política Latinoamericana Razonable "Aviones de Combate para Chile, Otto Reich y los F-16) , disponible en: <http:/www.ips-dc.org>, [consultada 6 Dic 2001].
[xxxvi] Arms Trade Oversight Project, "The Military Balance - Chile and Neighbors," (Proyecto de Control de Comercio de Armas, El Equilibrio Militar – Chile y sus Vecinos) disponible en: <http://www.clw.org>, [consultada 5 Dic 2001].
[xxxvii] Bulletin of the Atomic Scientist, "Selling Jets to South America" (Venta de Jets a América del Sur), 10 Ago 2001, disponible en: <http://www.thebulletin.org>, {consultado 30 Nov 2001}.
[xxxviii] Bulletin of the Atomic Scientist, Nov/Dic 1997, Vol. 53, No 6, "Prospect of U.S. Sales Fuels Latin 'Jet Gap' Fears," (Posibilidad de Ventas de EE.UU. Despierta Temores de 'Brecha de Aviones' en América Latina) disponible en: <http://www.bullatomsci.org>, [consultado 30 Nov 2001].
[xxxix] Bulletin of the Atomic Scientist, "Selling Jets to South America" (Venta de Jets a América del Sur), 10 Ago 2001, disponible en: <http://www.thebulletin.org>, [consultado 30 Nov 2001].
[xl] Anthony Faiola, "Chilean Military Agrees to Buy F-16 Fighters" (Los militares chilenos acuerdan Comprar Aviones de Combate F-16), International Herald Tribune, 19 Nov 2001, disponible en: <http://www.iht.com>, [consultado 6 Dic 2001].
[xli] Arms Trade Oversights Project, "Chile-Argentina agreement could be trouble for aviation modernization" (Proyecto de Supervisión del Comercio de Armas: El Acuerdo de Argentina y Chile podría significar un problema para la modernización de la Aviación) , Aerospace Daily, 17 Sep 2001.
[xlii] Arms Trade Oversight Project, "Peruvian Defense Minister Raps Chilean Purchase of F-16s", (Proyecto de Supervisión del Comercio de Armas: Ministro de Defensa Peruano Castiga la Compra de F-16 por parte de Chile), EFE News Service, 20 Ago 2001.
[xliii] Arms Trade Oversight Project, "Argentina, Chile move to Head Off Arms Race", (Proyecto de Supervisión del Comercio de Armas: Argentina y Chile se mueven hacia una Carrera Armamentista) Inter Press Service, 28 Agosto, 2001
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